Cada reserva directa es una comisión que no paga.

Las agencias en línea traen volumen y se llevan un porcentaje de cada noche. El trabajo es recuperar la parte de esa demanda que ya era suya.

La economía de un hotel en línea.

Tres cosas explican por qué la comisión se come el margen.

  • El huésped busca en la agencia y reserva ahí mismo

    Una parte grande de los viajeros descubre el hotel en una agencia en línea y nunca visita el sitio propio. Esa noche se vende con comisión aunque el huésped ya conocía la marca.

  • El motor de reserva propio pierde la comparación

    El sitio del hotel suele tener menos fotos, menos reseñas y un proceso más largo que la agencia. Cuando el precio es igual, el huésped elige la experiencia más fácil, que rara vez es la propia.

  • El huésped anterior se olvida

    Quien ya se alojó es el cliente más barato de recuperar y casi nunca recibe un mensaje. Esa base de datos existe en el sistema de gestión y no se usa para nada.

El playbook de hotelería

Lo que ejecutamos, en el orden en que solemos hacerlo.

  1. 01

    Ganar la búsqueda de marca

    Cuando alguien busca el nombre del hotel, la agencia suele estar comprando ese término. Recuperar esa búsqueda con orgánico y con paid defensivo es la reserva directa más barata que existe.

  2. 02

    Igualar la experiencia de reserva

    Fotos, reseñas propias, disponibilidad clara y un proceso corto en móvil. La ventaja de precio directo solo sirve si el proceso no es peor que el de la agencia.

  3. 03

    Activar la base de huéspedes

    Correo segmentado por temporada y por tipo de estadía, conectado al sistema de gestión. La segunda visita casi nunca requiere pagar por un clic.

Preguntas frecuentes

¿Conviene salirse de las agencias en línea?

Casi nunca del todo. Aportan descubrimiento que el hotel solo no consigue. La meta razonable es cambiar la proporción, no eliminarlas, y medir el margen por noche en lugar de la ocupación total.

¿Podemos ofrecer mejor precio en el canal directo?

Depende del contrato de paridad con cada agencia. Cuando el precio no se puede bajar, el valor agregado sí funciona: salida tardía, desayuno o mejora de habitación, que no rompen paridad y sí mueven la decisión.

¿Sirve pujar por nuestro propio nombre?

En general sí, aunque parezca pagar por tráfico que ya era suyo. Si no lo hace, la agencia compra ese término y la reserva llega igual pero con comisión. El cálculo se hace comparando comisión contra costo del clic.

¿Cómo manejamos la temporalidad?

Con planeación por ventana de reserva y no por mes calendario. Cada segmento reserva con distinta anticipación, y la campaña de temporada alta tiene que salir cuando la gente decide, no cuando viaja.

¿Qué hacemos con las reseñas negativas?

Responderlas todas, rápido y sin plantilla. El huésped que lee reseñas mira sobre todo cómo responde el hotel. Una respuesta concreta a una queja convierte mejor que veinte reseñas de cinco estrellas sin contexto.

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